
Después de un tiempo de parón en lo que al deporte respecta me decidí a probar el mundo del triatlón. Para ello lo primero que debía hacer era buscarme un guía y luego un entrenador. En mi etapa como atleta y estudiante de FCAFE (Ciencias de la Actividad Fisica y el Deporte) conocí a Rafel Fortea, un triatleta que destacaba en el mundillo del triatlón, y ya por aquel entonces le pregunté que si en un futuro me animaba a probarlo si el querría correr conmigo, a lo que el sin dudarlo me contestó que si. Así que pasados los años le tome la palabra y le contacté. Tras comentarle el proyecto Rafel se subió a mi carro siendo además él el entrenador también. Lo siguiente que tuvimos que hacer fue conseguir un tándem, para lo cual se lo pedimos prestado a la ONCE Valencia, petición a la que respondieron prestándonos un tandem de carretera, que aunque no era malo, era pesado y viejo. De hecho nosotros le llamábamos “nuestro tractor amarillo”. Ya con el tractor amarillo en nuestro poder comenzamos las salidas en bici. El Tandem se quedaba en Catarroja, en casa de Rafel y yo acudía allí en tren los días que nos tocaba salir en bici.
Los inicios no fueron fáciles ya que Rafel tenía que acostumbrarse a manejar una bici tan grande, sobre todo en las curvas, y ambos teníamos que conocernos el uno al otro para compenetrar nos y rendir al máximo, y aunque parezca una tontería, para no caernos, teníamos consensuado que pie pondríamos en el suelo en caso de tener que parar; teníamos nuestro método para arrancar; nuestras formas para subirnos y bajarnos en las transiciones… Pero una vez le cogimos el truco, el sector del ciclismo fue nuestro sector más fuerte.
Para entrenar natación acudía a la piscina de Picassent donde Rafel entrenaba a su grupo de entrenamiento y me acoplaba con ellos. Y para entrenar en el mar íbamos a la playa de Pinedo o a la Patacona. La natación fue el sector en el que más me tuve que implicar, ya que nunca había nadado. Y la verdad que fue bastante duro, no solo el principio, sino siempre, la natación siempre me costó y nunca me termino de gustar, pero era algo que había que hacer así que no quedo otra que aplicarse.
Y con la carrera a pie no tenia mucho problema por mi pasado como atleta, aunque también llevó su tiempo el coordinarnos para correr al unísono e ir cómodos ambos. Para entrenar este sector juntos lo hacíamos en Picassent, en el complejo de la piscina, y en el paseo marítimo de Pinedo o la Patacona cuando íbamos allí a nadar también.
Total que los entrenamientos eran sesiones bastante largas, entre que casi siempre se entrenaban 2 cosas, y en alguna hasta había que cambiar de escenario pues las 3-4 horas no nos las quitaban nadie.
En cuanto todo empezó a ir bien y ambos nos sentimos cómodos empezamos a iniciarnos en la competición. Tarea que tampoco resultó nada fácil, porque cada vez que había que ir a algún sitio había que comerse la cabeza para ver cómo llegaríamos al sitio con el Tandem. Entonces tocaba, pedir prestada una furgoneta, pedir que alguien con furgoneta nos llevara y trajera de la competición, alquilar una furgoneta, pedir a algún club que nos lleve el Tandem en su furgoneta, incluso en alguna ocasión metimos el Tandem súper desmontado en el maletero del Ford Fiesta de Rafel… una vez hecho lo difícil, llegar al sitio, solo quedaba hacer lo que habíamos entrenado, que era darlo todo en la competición.
Todos los triatlones que corrimos a nivel autonómico y nacional, los ganamos, en nuestra categoría, campeonato autonómico de duatlón y de triatlón, campeonato de España de duatlón y de triatlón, triatlón de Fuente Álamo, Triatlón de Valencia Toro Loco y hasta una media distancia como el triatlón de Antella. Con estos resultados nos clasificamos para el campeonato del mundo de Duatlón y de Triatlón, pero como teníamos que costearnos todo nosotros decidimos sólo acudir al de Triatlón que aquel año era en Londres.
Cuando digo costearnos todo, me refiero a TODO, desde la inscripción, hasta la equipación para representar a España, pasando por vuelos, hotel, comidas… para lo cual tuve que pedir un crédito, que tardé bastantes meses en devolver.
Hasta entonces yo siempre había competido en una pista de atletismo, donde todo estaba al lado y donde además era el seleccionador quien se encargaba de avisarnos y llevarnos a uno u otro sitio cuando tocara. Pues en el triatlón de Londres todo fue muy acelerado, que si briefing por la mañana, que si reunión de esto a medio día, que si busca donde comer, que si cámara de llamada, que si control de material… Rafel estaba muy poco puesto en todo ese jaleo, y allí no había ni seleccionador ni nadie que se preocupara por nosotros. Tanto es así que llegamos justísimos al control de cámara de llamada, y casi no nos dejan competir.
Una vez se dio la salida comprobamos que el agua de Hyde Park estaba helada y no termine de encontrarme a gusto en la natación, sector que de por sí fue siempre mi peor sector, salimos del agua en la 16ª posición y corrimos a por el Tandem, no sin que fuera una transición sencilla, y es que la T1 estaba en una zona de arena y césped y con lo mojados que íbamos antes de coger el Tandem yo resbalé y me caí, fue una caída tonta y sin más complicaciones. Una vez ha subidos en el Tandem comenzamos a pedalear y a recuperar tiempo perdido con los rivales de delante. Tanto es así que llegamos a estar entre los 5 primeros antes de acabar la 2ª de las 4 vueltas al circuito de bici. Comenzó a llover en Londres y uno de nuestros compañeros tuvo un accidente en el propio circuito y lo dejaron allí hasta que acabó este el sector porque no podía entrar la ambulancia. Al cabo de 2 vueltas Rafel notó algo raro en él manillar y me lo comentó. Fuimos hablando y decidimos bajar un poco el ritmo para evitar romper el Tandem y/o caernos. Pero ya en la 4ª vuelta, en uno de los giros de 180º el manillar se salió por completo y nos tuvimos que parar. Rafel intentó arreglarlo pero aquello no tenía solución, con lo que optamos por hacer corriendo, con las zapatillas de calas y llevando el Tandem a nuestro lado, los más de 1500 metros que nos quedaban para acabar el sector de ciclismo y dejar el Tandem en la T2. Mientras tanto todos los competidores nos pasaban por al lado como cohetes! Pero conseguimos llegar a la T2, dejar el Tandem, calzarnos y empezar a correr adelantando gente sacándonos toda la rabia e impotencia de dentro en un buen sector de carrera a pie, para finalmente acabar los 12º de 24 participantes de nuestra categoría.
Esta circunstancia (avería mecánica) ajena a nosotros me dejó muy tocado. Me dejo muy tocado porque en todos las competiciones que habíamos hecho en España nunca nos pasó nada de nada y allí que era el Día D y la hora H, y teníamos posibilidades de medalla nos tuvo que pasar.
Volviendo a España fue momento de reflexionar y pensar en el futuro. Competimos a nivel autonómico y nacional hasta mitad de temporada, donde tras salir la lista del Comité Paralímpico Internacional de los deportes incluidos en los Juegos Paralímpicos de Río comprobamos que nuestra categoría, por aquel entonces llamada TRI-6B, en la modalidad masculina, no estaría presente en los Juegos de Río, aunque curiosamente si lo estaría la modalidad femenina.
Este mazazo hizo que perdiera una buena beca que ya tenía preconcebida, únicamente a falta de que el triatlón en mi categoría estuviera incluido en la lista de deportes de los Justos de Río. Como no fue así… esta beca se esfumó.
Y entonces tocó volver a repensar el futuro. Aún estaba pagando el crédito que pedí para poder ir al Mundial de Londres. Para clasificarse para los Juegos había que hacerlo puntuando en diferentes series mundiales, que se localizaban repartidas por el mundo como en Yokohama, Sudáfrica, Canadá, EEUU… Tuvimos tan mala suerte que hasta entonces una de las copas del mundo se hacía en Madrid, pero para la próxima temporada esta serie mundial se suprimiría porque la federación española tuvo problemas a la hora de solicitar su organización.
Con todas estas competiciones tan lejanas y costosas y sin beca ni patrocinador
que me ayudará, hablé
con Rafel y decidimos que lo mejor era dejarlo aquí. Y así fue mi triste despedida del bonito
deporte
del triatlón.