ATLETISMO

Foto corriendo en el mundial de Assen 2006


Después del verano del 98 me dio por apuntarme a la Carrera urbana Ciudad de Málaga organizada por el acorte Inglés. La preparación para la misma fue apuntarme y salir a correr 2 días por semana las dos o tres semanas previas, no más. Y cuando llegó el día pues salir con todo a acabarla de la mejor forma posible. Me inscribí como discapacitado y sería por ello que me vio correr Hilario, por aquel entonces el entrenador de atletismo de Málaga, y me comentó la posibilidad de apuntarme a probar el atletismo y así lo hice, además de probar un deporte nuevo me ayudaría a adelgazar.

Al principio a mi no era un deporte que me apasionara, eso de estar dando vueltas a un recinto cerrado todo el rato y tal no me llamaba mucho la atención. Pero pronto entendí que el deporte iba de otra cosa, de superación personal, control del ritmo, conocimiento del cuerpo y una lucha constante contra ti mismo y los demás. El atletismo para ciegos y deficientes visuales tiene pocas diferencias respecto al de personas sin discapacidad, hay pruebas que no se hacen como son el salto con pértiga y las pruebas de vallas, como es obvio; una amplia marca de cal en lugar de la tabla en los saltos de longitud y triple salto, en los concursos, y un guía que llama a los participantes ciegos en el mismo foso; y en lo que respecta a carreras, tanto ciegos como deficientes visuales llevan o pueden llevar guías, por lo que ocupan dos calles en la prueba. Aunque no se lleve este se otorgan dos calles por participante por la dificultad de mantenerse dentro de una sola calle, al no ver bien las lineas.

Foto entrenando en la pista tirando de un arrastre con peso
Foto corriendo una carrera popular

Al cabo de unos meses entrenando Hilario me hizo unos tests y pasados unos días nos reunimos para hablar sobre ellos y sus resultados. De ellos Hilarión saco que por mis condiciones físicas y fisiológicas se me podría dar bien el medio fondo (las pruebas de 800 y 1500 metros) y fue en estas en las que nos centramos.

Empezaron entonces a endurecerse los entrenamientos en aquellas tardes en la Pista de Carranque, y no tardaron en llegar las competiciones de todo tipo. Competiciones provinciales menores, autonómicas y campeonatos interautonómicos de la ONCE. Poco a poco vi como iba mejorando mis tiempos y bajando mi peso y eso me retroalimentaba para entrenar más y mejor. Y en la temporada 1999-2000 ya empecé a hacer las marcas mínimas que exigía la federación española de deportes para ciegos para poder ir a los Campeonatos de España. Campeonatos estos en los que alucinaba viendo la cantidad de gente y de pruebas y el nivel que había, y todos los que allí estábamos éramos ciegos o deficientes visuales.

Foto corriendo en uno de mis primeros campeonatos
Foto corriendo en un interautonómico, pasando por meta
Foto corriendo en el meeting de Hospitalet

Al principio me costó abrirme camino en mis pruebas de 800 metros y 1500 metros, y es que en estas había mucho crack. Estaba Cesar Carlavilla, Rubén Delgado, los hermanos Ávila… pero bueno yo hacía lo que podía y me medía con ellos aunque fuera bastante más joven, esperando mi momento. Y poco a poco, campeonato tras campeonato fue mejorando mis marcas y empecé a subir al podio, incluso a ser convocado para las concentraciones de navidad que cada principio de enero se celebraban en Gran Canaria. Fue entonces cuando me plantearon dejar otros deportes que hacía y centrarme en el atletismo, y así lo hice.

Esperaba con ansia cada competición y cada concentración para ver a mis compañeros y rivales pero sobre todo amigos. Para medirme con ellos, para aprender de ellos. Ya era un asiduo a losa campeonatos de España y las concentraciones de enero, pero además ahora también me convocaban a las concentraciones de semana santa en Punta Umbria (Huelva). Con lo cual se estableció un vínculo muy bueno con muchos compañeros de entonces. Es más a día de hoy aun mantengo el contacto con muchos de ellos, como los hermanos Ávila.

Estando ya en esa atmósfera de continuos campeonatos y concentraciones se sucedieron el cambio de ciudad (de Málaga a Valencia) y el llegar a manos del entrenador que más supo explotar mi potencial, Antonio Montoya. Y entonces llegó la temporada 2005-2006 en la que me ofrecieron la posibilidad de residir becado en el Centro de Tecnificación deportiva de La Petxina en Valencia, y no lo dudé. Y este fue otro punto de inflexión en mi carrera deportiva. Y es que esa beca conllevaba vivir a escasos metros de la pista de atletismo, tener controlada la alimentación en todas las comidas diarias, tener los servicios médicos en frente de mi habitación, tener el gimnasio a solo unos pasos, y sobre todo, tener la cabeza centrada únicamente en entrenar y mejorar mis marcas aún más. Bueno, por aquel entonces yo estudiaba mi carrera (Magisterio de educación física) y ya tenía pareja, Alba, la que es hoy mi mujer y madre de mis hijos. Pero creo que supe compaginar muy bien todo por aquel entonces, y no descuidar ninguna de las cosas importantes de mi vida.

Foto de todo el Team Monty, vamos, el grupo de entrenamiento de Toni Montoya de entonces, posando en el velódromo

Esa temporada 2005-2006 era la temporada, los entrenamientos me salían geniales y tanto mi entrenador como mis compañeros sabían que haría la marca mínima para ser internacional por primera vez, y así fue. Un sábado por la mañana en un control de la federación valenciana de atletismo, ganaba mi serie, con Toni Montoya desde la curva animándome y Miguel, un compañero de grupo de entrenamiento, corriendo por fuera de la pista animándome durante toda la recta final ¡vamos Migue, vamos! Bajando por primera vez de los 2 minutos en los 800 metros y haciendo mi primera marca mínima para ir a un internacional. ¡Y ese año 2006 tocaba mundial!

No os podéis ni imaginar el subidón de ese momento, yo sabía que tenía que salir, mis entrenamientos lo decían, pero bajar de los 2 minutos en los 800 es una barrera también psicológica, que ese día conseguí rebasar. Y fui a abrazarme con Toni, con Miguel y con David Casinos y Celia que también estaban por ahí. Después lloré a gusto y liberado por haberlo conseguido.

Esa liberación fue un chute de motivación y Eda temporada todo fue mejorar y disfrutar de los entrenamientos. Hasta que llegó el verano y la concentración previa al mundial, que fue en Segovia. En esta básicamente entrenábamos y descansábamos. En uno de los entrenamientos de esos días Pedro Maroto, el que era seleccionador encargado de los relevos (4x100 y 4x400) me dijo que contaba conmigo para correr el relevo largo, 4x400 metros, junto a Abel e Ignacio Ávila y Luis Bullido y Jorge Artal (su guía). Yo me emocioné y acepté encantado. Así que los próximos días además de nuestros entrenamientos empleábamos un poco de tiempo en practicar la entrega del testigo.

Cuando partimos hacia Assen (Holanda) yo iba con la ilusión de un niño con zapatos nuevos ¡iba de viaje camino a un Campeonato del Mundo! Y al llegar allí, lo veía todo espectacular, el sitio donde nos hospedábamos (un campings de Bungalows espectacular), la pista de calentamiento, la pista de competición, el ambiente… todo era increíble. También los nervios que iba teniendo conforme pasaban los días y se acercaba la fecha del debut.

Llegada esa fecha todo sucedió muy rápido. Semifinales y final de los 800 metros, semifinal y final de los 1500 metros y semi final y final del relevo 4x400 metros. En los 800 conseguí pasar a la final y quedar 4º, en los 1500 igual, y en el relevo conseguimos meternos en la final sin problemas, y en la final… ¡ganamos el oro! Yo no había corrido un 400 tan rápido en mi vida, pero si hay que hacer cosas grandes que mejor que hacerla en el sitio adecuado y en el momento oportuno, y así fue. Y tras entregarle la posta a Abel Ávila como primeros, todo fueron nervios viendo como lo íbamos a conseguir, Abel entregó la posta a Ignacio, su hermano, también como primeros, y este mantuvo ese puesto hasta cruzar la meta. Os prometo que si no lo habéis vivido no os podéis hacer una idea de lo que se siente cuando se está en el podio esperando a recibir la medalla y que al colgarte esta suene el himno de España… buuuuf es que es indescriptible, sin duda uno de los mejores momentos deportivos de mi vida. Así que en mi primera participación mundial me vine para casa con un oro, y récord de España y por aquel entonces del mundo. Así que la vuelta a casa fue un plácido viaje.

Foto de todo el equipo de 4x400 metros posando antes de correr, Ignacio y Abel Ávila, Luis Bullido, Jorge Artal, Pedro Maroto y yo
Foto con las medallas y los ramos de flores en el podio del 4x400, hecha desde un lateral
Foto en el podio con las medallas y agarrando entre todos una bandera de España

Después de un merecido descanso tras el mundial comenzamos a preparar la temporada siguiente, esta vez con unos Juegos Mundiales IBSA como objetivo principal. A principios de esta temporada me concedieron el Premio al Mérito Deportivo de la Ciudad de Valencia a mejor deportista con discapacidad de la temporada 2006. Premio al que proponía candidatos FESA (la Federación de Deportes Adaptados de la Comunidad Valenciana) y al que tuve que rogarle mucho que me propusiera para poder ganarlo, ya que de ser así se lo hubieran vuelto a dar a gente a la que ya se lo dieron mas de una vez. Esto funcionaba así y yo no tenía mucha suerte con ellos, porque no decirlo.

En lo deportivo la temporada 2006-2007 también fue una buena temporada de entrenamientos, sin lesiones importantes, y bajando de 2 minutos fácilmente en los 800 metros, por lo que hacer la marca mínima ya no iba a ser un gran problema. Y así fue, la hice pronto y así solo tuve que centrarme en entrenar y mejorar.

En verano de 2007 y tras la concentración previa nos fuimos de viaje a São Paulo (Brasil) ciudad donde se celebrarían los citados Juegos Mundiales IBSA, Juegos que englobaban el atletismo, fútbol sala, natación, Judo y Goalball, todos en la categoría de ciegos y deficientes visuales únicamente. Primero como siempre disfrutamos del viaje de ida, de lo poco que pudimos ver de la ciudad, y del hotel donde nos alojábamos todos, y poco más, porque nos dijeron que no saliéramos mucho del hotel y menos solos ya que era peligroso. Y entre eso y que cuando íbamos en el bus del hotel a las pistas y de las pistas al hotel veíamos un panorama muy feo, tampoco hicimos mucho mas que vida en el hotel y en las pistas. Una vez empezó la competición se acababan los nervios y fuimos pasando rondas, semifinales de 800 metros y semifinales de 1500 metros. Y luego en la final de los 1500 metros quedé 4º y en la final de los 800 metros conseguí colgarme el bronce ¡Mi primera medalla internacional individual! Así que volví a casa más feliz que nadie y con ganas de un pequeño descanso.

Tras ese descanso tocaba volver a la pista y replantearse muy en serio la temporada próxima 2007-2008, y es que ese era año de juegos Paralímpicos. Y en estos años la gente está mas en forma, aparece gente nueva, vuelve gente que se lo dejó para intentar conseguir plaza… y se complica la cosa. Al igual que las marcas mínimas, que aumentan su exigencia. Esta temporada seguí viviendo en la Petxina, y además de entrenar, seguía estudiando (ahora la carrera de FCAFE, Ciencias de la Actividad Física y el Deporte), y además preparaba las oposiciones al cuerpo de maestro de educación física. Con lo cual fue una temporada dura y difícil, aunque en realidad lo menos duro y difícil eran los entrenamientos.

Llegó el verano con los nervios a flor de piel. Acabó el curso y los exámenes fueron medio bien; las oposiciones regular tirando a mal, y la lista de convocados para los Juegos de Pekín no salía hasta el 4 de julio. Entre tanto seguíamos entrenando y intentando realizar la marca mínima A, marca que a pesar de entrenar y machacarme durante toda la temporada, no conseguí realizar ¡menos mal que había una marca mínima B, y unas plazas de selección a criterio técnico!

¡Y llegó el 4 de julio y con el la lista de convocados para los Juegos! ¡Y yo estaba en esa lista! Así que empezó un tour de viajes y concentraciones, primero en Logroño, luego en Andorra y finalmente en Segovia. En estas concentraciones, como siempre el ambiente era genial, y entrábamos, descansábamos y entre nuestros ratitos de ocio y paseos también nos probábamos la ropa de la selección para los Juegos, y como siempre los nervios iban incrementándose cuanto más se acercaba la fecha del viaje a China. Además en medio de la concentración de Andorra me tocó hacer un viaje express a Valencia para reclamar mi nota en las oposiciones, y es que me suspendieron y yo dudaba que el examen estuviera para suspender, y lo que ocurrió fue que solo podían aprobar a una persona con discapacidad y éramos varios. Y también aproveche el viaje para ver a Alba, ya que con esta vorágine de viajes y concentraciones nos veíamos poco. Así que nada, sabiéndome suspendido y habiendo pasado unas horas con Alba, emprendí de nuevo mi viaje a la concentración de Andorra. Y que queréis que os diga, que estando a las puertas de unos Juegos Paralímpicos no me importó mucho suspender las oposiciones, a pesar de haberle dedicado mucho tiempo y esfuerzo, mi cabeza estaba a otra cosa en esos momentos.

Y llegó el día de irnos a China, los viajes en grupo siempre eran divertidos y especiales, pero este fue más aún. Había dos expediciones, unos salían desde Madrid (los atletas salimos desde Madrid) y otros desde Barcelona, para juntarnos en Londres y ya camino a Pekín. Todos vestidos igual, con nuestras mochilas iguales, llenas de ilusión y nervios. Al llegar a Pekín nos acreditarnos en el mismo aeropuerto y nos fuimos en bus hacia la Villa Paralímpica, y aunque llevábamos como 12 horas viajando y llegamos allí a las 9.00, una hora en la que es España era madrugada (concretamente las 3:00 de la madrugada) nos fuimos a trotar unos kilómetros para soltar piernas y ir habituándonos al nuevo horario y después a dar un paseo para verlo todo. La villa era como un pueblo o ciudad pequeña con todo lo necesario: biblioteca, lavandería, recreativos, supermercado, discoteca, bar, cibercafés, comedor gigante con comidas de todos los continentes, autobuses para moverse de un lado a otro, control de seguridad en todas las entradas a esta, campos de futbol sala, tenis, voleibol… y hasta una pista de atletismo que atravesaba casi todo.

Fueron pasando los días en la villa, y acercándose el día de la inauguración y los nervios se notaban en el ambiente. Y entonces llegó el gran día, el desfile de inauguración y el comienzo del mayor espectáculo que puede vivir un deportista, unos juegos.

Foto con el traje rojo del desfile esperando a los compañeros en la Villa
Foto desfilando por el estadio olímpico enseñando el interior del somnbrero donde había escrito un mensaje para mi grupo de entrenamiento y para Alba, mi pareja, y familia

Primero fueron los nervios de ver competir a los compañeros y ver acercarse el día. Y entonces casi sin darme cuenta ya estaba calentando para mi debut en los Juegos Paralímpicos de Pekín. La pista de calentamiento en si ya era espectacular, pero es que encima desde allí se veía el estadio del Nido por fuera y en una pantalla gigante se veían las competiciones que iban aconteciendo. Y una cosa de lo que no he hablado aún, y me ponía super nervioso es la Cámara de Llamadas. La cámara de llamadas era el sitio donde hay que estar minutos antes de la prueba en las competiciones internacionales. Es el sitio donde los jueces te revisan que este todo bien, las zapatillas, el dorsal, que la equipación no lleva publicidad… pero también donde empieza el juego psicológico entre atletas, allí nos miramos como hacemos nuestros ejercicios de movilidad, y como muchos ya nos conocemos de otras competiciones hasta hablamos entre nosotros, pero en esos casos casi siempre es fantasmeo del plan: “no he entrenado nada estos meses” o “vengo lesionado a ver lo que hago”… y luego era todo mentira ;-).

Volviendo a los Juegos, mi participación en estos podía haber sido mejor la verdad; en los 800 metros si que hice lo que pude y cómo solo pasaba uno a la final de cada serie, no pude con el cubano, que a la postre resulto ser el campeón paralímpico de la prueba. Pero en los 1500 metros me precipité, había hablado una estrategia con mi entrenador, pero la carrera no salió como la esperábamos y como la primera serie había sido rápida, pues al ver que la mía iba lento y nadie tiraba me puse nervioso y obre mal tácticamente. Pero bueno, de los errores se aprende, y y lo que sentí en cada una de las carreras en el estadio olímpico abarrotado de gente nadie me lo va a quitar.

Foto en la pista de calentamiento con el majestuoso Estadio Olímpico del Nido detrás
Foto en la línea de salida de los 1500 metros lisos desde un lateral
Foto justo cuando nos acaban de dar la salida de los 1500 metros lisos

Una vez se acabaron los juegos tocó disfrutar un poco mas de la Villa, hasta que llegara nuestro día de vuelta, y de la ciudad de Pekín. Hicimos varias excursiones y vimos la Ciudad Perdida y la Gran Muralla China entre otras cosas. Me lo pasé en grande, la verdad. Pero como todo lo bueno se acaba, pues llegó el día de volver a casa con mi mujer y descansar y reponer fuerzas para la próxima temporada. Fue un viaje de vuelta muy largo, pero con un recibimiento masivo, algo a lo que no estábamos acostumbrados los deportistas paralímpicos, y es que había gente esperándonos en Barajas y en la estación de tren de Valencia, fue espectacular.

bonita foto con las maletas en la estación besando a Alba, que vino a recibirme con su perra guía Fronda.

La temporada siguiente 2008-2009 volvía a afrontarla con ganas y decidí dejar pausado los estudios y centrarme únicamente en entrenar y en volver a preparar las oposiciones. Y también decidí dejar de vivir en la Petxina para hacerlo en casa con Alba. Aunque seguía teniendo beca en la Petxina pero esta vez de externo, seguía manteniendo todos los servicios con la única diferencia de que no dormiría allí. Así que la temporada transcurrió entre estudios, vida en pareja y entrenamientos. Y cuando llegó el verano, tuve el Campeonato de Europa de Rodas (Grecia) antes de las oposiciones, y eso me hacía ir más nervioso aún.

Un día entrenando por Rodas noté una molestia en la rodilla derecha, y desde entonces todo cambió. Fui al servicio médico a que me miraran y me diagnosticaron tendinitis rotuliana. Y desde entonces empezaron a tratármela. Y ya entre la cabeza en las oposiciones y la lesión nada iba a volver a ser igual. Competí fatal tanto en los 1500 como en los 800 metros, logrando un 4º puesto en ambas pruebas, pero no es solo el puesto, sino las sensaciones que tuve y el notar que la cabeza no estaba donde tenia que estar.

Deportivamente no fue un buen campeonato, pero he de decir que puede que sea en el que mejor me lo pasé con los compañeros de selección. Recuerdo buenos ratos de risas, excursiones de turismos por Rodas muy bonitas, y actividades de ocio en la playa muy divertidas. Siempre hay que buscar el lado positivo, y mas sabiendo que a la vuelta de la esquina tenia las oposiciones, oposiciones que por cierto ¡aprobé con plaza!

Después de este campeonato estuve en manos de médicos del Comité Paralímpico, en Valencia y en Madrid intentando curarme de la lesión. Se confirmó el diagnóstico de tendinitis rotuliana y llegaron a la conclusión de adoptar un tratamiento conservador para evitar así la operación. Pero este tratamiento conservador se alargaba en el tiempo sin dar resultado, por lo que finalmente, y casi un año después se optó por la operación. Me operaron en Madrid, lo hizo una eminencia en las operaciones de rodilla como era y sigue siendo el doctor Tomás Fernández Jaén. Tras la operación seguí un tratamiento de rehabilitación en Madrid, y al cabo de unas semanas de vuelta a casa a seguirlo en Valencia. Pero fue pasando y pasando el tiempo y cada vez que intentaba correr a un ritmo alto surgían dolores y molestias en las rodillas. Y si a eso le sumamos que perdí vista en esos años de espera, operación y rehabilitación, la retirada del atletismo era la opción más adecuada.

Y así fue como me fui, sin hacer mucho ruido, ni nada especial, y es que nunca llegué a ser nadie para mucha gente y menos para instituciones como FESA o el CPE, lo cual me hizo sentir triste. Pero este es otro tema sobre el que algún día escribiré, la retirada.