JUDO

Imagen en un combate de judo del campeonato de España de judo de A Coruña


Me apunté a judo porque se entrenaba en el mismo pabellón donde entrenaba fútbol, y además los mismos días, con lo cual me venia genial. Además entrenaba también un compañero de fútbol sala, con lo cual me sedujo más la idea de probar este deporte. Entrenábamos judo justo antes de fútbol, y así ya bajaba calentito para el campo de fútbol.

Siempre me gustaron las artes marciales, de hecho de pequeño hice karate, pero no era del todo lo mio, hacer katas me parecía ridículo, no quiero decir que lo sea, pero a mi eso de pegarle al aire… y no llegué a hacer combates, pero vamos que las ostias no las hubiera visto venir. Y cuando descubrí el judo me encantó. Un arte marcial en la que no se pega, y además en la modalidad de deficientes visuales y ciegos se empieza ya agarrado (de hecho esta es la única adaptaciónn en el judo para ciegos y deficientes visuales respecto al judo de personas sin discapacidad), y solo consiste en hacer técnicas y/o aprovechar la fuerza para hacer caer al rival, me pareció fantástico. Además estaba todo mas o menos igualado porque competíamos con gente de nuestro mismo rango de peso.

Con Pico de entrenador, y los cracks que tenía allí de compañeros, Salva, Fermi, Rafa e Iván me llevaba buenas ostias al caer, pero aprendí bastante y rápido. Se puede decir que era un lujo entrenar allí entre tantos judocas buenos. En este deporte no pasaba como en el fútbol, que venía gente de fuera de la ONCE a entrenar, al menos no lo recuerdo, así que todos éramos deficientes visuales.

Del judo lo que peor llevé fue sin duda el peso. Yo me “pegaba” en la categoría de -73 kilos (en esta entraba el rango de 66 a 73 kilos), y yo siempre estaba al límite, con lo cual la semana previa a un campeonato tenía que tener mucho cuidado con la comida para no pasarme y estar pesándome continuamente para no liarla. Pasarse lo suficiente como para que te hagan pelear en la siguiente categoría, es quedarte muy en inferioridad, ya que la siguiente categoría de peso era -81 kilos (desde 73 kilos hasta 81 kilos) con lo cual si me pasaba por un poco de 73 tendría que enfrentarme a judocas que estaban en 80-81 y esa es una diferencia notable, al menos cuando no eres un mega crack.

Al cabo de no mucho tiempo comencé a competir y tuve la suerte de ir convocado a varias concentraciones de la selección española de judo, que siempre se hacían en Madrid. En estas concentraciones también se aprendía mucho y compartir entrenamientos con los compañeros te ayudaba a subir de nivel. Con la selección llegué a competir en una competición, el Open de Judo de Guadalajara, donde competimos con gente sin discapacidad, y dónde algún año conseguí ganar un trofeo y todo. Así como en algún campeonato de España también.

En una de estas concentraciones el seleccionador tuvo una conversación conmigo y me comentó que era un joven con proyección de futuro, pero que para ello debía centrarme únicamente en el judo, ya que por aquel entonces yo hacia bastantes deportes a la vez. Y no muy lejos en el tiempo tuve esta conversación con mi entrenador de atletismo, el cual me recomendaba la plena dedicación, así que cuando llegó este momento de decidir fue cuando le dije adiós al judo.

Quizá quieras ver otras entradas de mi blog